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En un bosque remoto, al pie de una montaña, vivía
una pequeña ardilla. Allí había árboles
de todas clases: pinos , abetos, cedros sauces. Algunos eran muy
altos, con muchas hojas y ramas; otros eran bajos y parecían
desnudos.
En el bosque, también
vivían muchos animales: pájaros, liebres, ciervos.
Había, además, muchas ardillas. A pesar de ello, la
ardillita se sentía muy triste porque se pasaba el día
sola. Como era muy pequeña y no sabía trepar a los
árboles, no tenía ninguna amiga.
Un día, estaba
comiendo sola una bellota, cuando apareció otra ardilla un
poco más grande. Como ésta tenía mucha hambre,
la pequeña ardilla le ofreció compartir su comida.
Desde ese momento,
las dos ardillas fueron inseparables. La más pequeña
aprendió a trepar a los árboles y a jugar como sus
otras compañeras. Nunca más se sentiría sola.
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